La nueva ordenanza municipal de Manilva introduce un marco regulatorio más restrictivo para el alquiler turístico, con el objetivo de equilibrar la presión turística y el uso residencial. La normativa divide el municipio en tres zonas (A, B y C), cada una con diferentes niveles de limitación. En las zonas A, consideradas saturadas, se prohíben nuevas licencias turísticas, mientras que las zonas B permiten esta actividad con restricciones específicas según el tipo de vivienda y su ubicación dentro del edificio.
Por su parte, las zonas C ofrecen mayor flexibilidad para el crecimiento del alquiler turístico, aunque siguen existiendo condiciones urbanísticas y límites de superficie. En este contexto, es imprescindible analizar la ubicación exacta del inmueble y cumplir con todos los requisitos legales antes de iniciar la actividad, ya que la normativa puede afectar directamente a la viabilidad de la inversión.
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